La gobernanza de los psicópatas
Los núcleos de poder del mundo de hoy están ocupados mayoritariamente por psicópatas.
Psicópatas: personas sin ningún tipo de empatía, conciencia moral o consideración por los demás —pero que a menudo saben sonreír y quedar muy bien en las fotos. Según la psicóloga Martha Stout, «tienen un hueco […] allí donde deberían estar las cualidades más evolucionadas que nos hacen humanos». Y resulta que los núcleos de poder del mundo de hoy están ocupados mayoritariamente por psicópatas, por la simple razón de que la empatía y la conciencia moral resultarían contraproducentes para mantenerse en el poder. Cada vez más, el mundo está regido por personas y estructuras psicopáticas. El prestigioso sociólogo suizo Jean Ziegler ya hacía una observación en este sentido hace más de diez años:
Los tres caballeros del Apocalipsis del hambre organizada son la OMC [Organización Mundial del Comercio], el FMI [Fondo Monetario Internacional] y, en menor medida, el Banco Mundial. [Sus respectivos dirigentes] tienen en común una competencia profesional excepcional, una inteligencia brillante y una fe liberal clavada en el cuerpo. […] Estos tres dirigentes son tecnócratas de muy alto vuelo, realistas sin estados de ánimo.
El realismo «sin estados de ánimo», ¿es una cualidad que queremos en los algoritmos o en las personas? Las personas bien adaptadas al sistema tecnocrático ¿no son cada vez más como simples algoritmos?
Minkowski, en su análisis del racionalismo insano, recoge este testimonio de un enfermo:
Aparte de la razón, que no se ha visto afectada y está intacta, todo lo demás es un total desbarajuste. He suprimido la afectividad, tal como he hecho con toda la realidad […]. No tengo ninguna sensación interna de la vida. Ya no siento las cosas. Ya no tengo sensaciones normales. Sustituyo esa falta de sensaciones normales con la razón […]. Siento que razono bien, pero en lo absoluto, porque he perdido el contacto con la vida
La empatía está vinculada a la actividad del hemisferio derecho. La capacidad de entender qué piensa y siente otra persona (empatía cognitiva) disminuye en las personas con lesiones en el hemisferio derecho, pero no en las que tienen lesiones en el hemisferio izquierdo. Y la investigación neurocientífica indica que hay una correlación entre la psicopatía y el predominio de la actividad del hemisferio izquierdo sobre el hemisferio derecho.
Las emociones que identificamos como positivas están vinculadas al hemisferio derecho. En cambio, hay una emoción que se manifiesta mucho más a través del hemisferio izquierdo: la ira (anger), como se ha constatado de diversas maneras (la más simple es el análisis de fotografías de rostros humanos, teniendo en cuenta que la mitad derecha del rostro expresa el hemisferio izquierdo y viceversa).
Ahora bien, vincular directamente la actividad mental a los hemisferios del cerebro comporta varios problemas. Para empezar, las características atribuidas al «hemisferio derecho» y el «hemisferio izquierdo» no corresponden a la arquitectura cerebral de una parte significativa de la población: cerca de un 10 % de las personas (cientos de millones en todo el mundo) tienen los hemisferios intercambiados (lo que describimos como hemisferio izquierdo se halla, en su caso, en el lado derecho del cerebro) o en combinaciones específicas, porque cada cerebro está organizado de una manera única y compleja.
Por otro lado, parecería natural suponer que lo óptimo es un equilibrio igualitario entre «derecho» e «izquierdo», pero el tipo de cualidades que hemos visto que corresponden al hemisferio derecho (como la empatía) y al izquierdo (como la psicopatía y la ira) debería hacernos reflexionar. Cuanto más sabemos, más nos damos cuenta de que «el hemisferio derecho» y el «hemisferio izquierdo» son en realidad un hemisferio primario y un hemisferio secundario: el hemisferio derecho, que tiene la visión de conjunto, debería tener siempre la última palabra. Por eso, el primer volumen publicado por McGilchrist sobre la dinámica de los hemisferios se titula The master and his emissary, «El señor [“el hemisferio derecho”] y su emisario [“el hemisferio izquierdo”]».
Hay, finalmente, un hecho fácil de olvidar cuando nos adentramos en la bibliografía neurocientífica: la mente es más que el cerebro, los hemisferios por sí mismos no «piensan», ni «exploran» ni «quieren» nada.
Así pues, ¿dónde está la mente?
Extraído del capítulo 13 de Conciencia o colapso, Fragmenta, Barcelona, 2024, p. 54-57.
Sobre el autor
Jordi Pigem es Doctor en Filosofía por la Universidad de Barcelona. Fue profesor del Masters in Holistic Science del Schumacher College (Inglaterra). Entre sus libros destaca una reciente trilogía sobre el mundo contemporáneo: Pandemia y posverdad (2021), Técnica y totalitarismo (2023) y Conciencia o colapso (2024). Desde 2025 es Fellow del Brownstone Institute y miembro fundador de Brownstone España.







Tengo la sospecha fundada de que mi hijo (12 años) desarrolla psicopatía debido a un tumor en su lóbulo derecho del cerebro
Este artículo me ha recordado la famosa respuesta del que fue ministro de Italia, Giulio Andreotti, a la pregunta de un periodista sobre si el poder desgasta: Lo que desgasta es no tenerlo. Impresionante
Por lo demás, no hay ninguna evidencia de que esa psicopatía sea propia de nuestros tiempos, más bien al contrario, el poder y el psicópata van inexorablemente unidos, salvo contadas excepciones